
la peor foto en Saint Michel, aquel año, fue la mía: 1. Bernard imitando cruces celtas; 2. carteles de forja en uniformes diagonales extremadamente descriptibles; 3. un parking, al fondo, un camping-car donde cada turista hace la V de la victoria mientras la marea, irremediable, reza entre las rocas con una deliberada experiencia estética nipona
la gente que está fotografiando la santa montaña: 1. Bernard con la abadía sobre la palma de su infecta mano, una palma minuciosamente bandeja, Bernard hecho santidad tumbada al viento donde Louis Destouches mira las bombas sobre Paris, bombas que acaban con su radiólogo Langas, lejos de la abadía que sobre la palma termina en el bolsillo de Bernard
todas las fotografías donde el cuerpo se hace territorio
Bernard piensa que es bastante parecido a lo que quisiera ser, pero se ha roto algo, es bastante Bernard por todos lados de la foto, sí, Bernard se ha roto por dentro y por fuera en el tránsito incoherente e inútil, como cualquier sentimiento, de la luz hasta la foto: de hecho, Bernard debería haber mostrado algún interés o al menos, una profundidad, una capacidad, sobre la sentencia "el cuerpo se hace territorio" que yo he escrito, pero los dos sabemos que no sirve para nada y que, joder!, en realidad es una putada actual reflexionar metáforas: Bernard sabe que son como un polvo, cuestión de vivencia, no para darle vueltas, supervivencia;
no vamos a perder el tiempo, el tiempo es mejor que la verdad, la exactitud, la inteligencia, mejor que yo
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