
Como es lógico, no siento pena de la injusticia artística, por los artistas sin reconocimiento, los apartados y los ignorados. Para comer, el reconocimiento no es necesario, lo necesario es pasta.
Aceptamos cierto tipo de injusticias, incluso los justos: ciertos azares y posicionamientos. Es necesario el curro, eso sí lo es, y la suerte: qué importancia podría tener la posteridad!
Cuando Wolfe dice que los garbanzos no se pagan con agradecimientos, qué razón tiene. Por eso intento no reivindicar nunca autores ni estilos ni justicia artística: creo, simplemente, que lo artístico es una añaduría, otro valor añadido sobre un producto: qué me importa a mí si triunfa la basura en este basurero tan, tan enorme!!!
Si alguien reivindica algo como el arte, me piro.
Está constatado que sólo los artistas currados por la vida dicen algo interesante, los demás son una panda de gilipolladas tomadas al anntojo, para otra panda de gilipollas: Celine, Selby y, ahora, leyendo sus memorias, también Klaus Kinski, han pasado a mi lista: este jodido Kinski tiene un punto cercano al Celine de Viaje al fin de la noche, una especie de revancha, como un ajuste de cuentas, esa energía suicida del que no conoce el miedo. En este mundo barato y cobarde, sobran las mariconadas del "justo reconocimiento".
1 comentarios:
Que gusto me ha dado leer esto!...
Saludos
texiee
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